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Antonio Maura

XIV Presidente del 30 de julio de 1949 al 16 de diciembre de 1964

Corresponde a D. Antonio Maura haber ocupado la presidencia de la Cámara durante el más largo período de su historia: más de 15 años. El Presidente que lo reemplaza, D. José Muro de Nadal, será también el que lo sigue en la duración de su mandato que excede los 13 años. A D. Antonio Maura lo acompaña como Secretario D. Ramón Alcalde hasta 1963 en que D. Víctor Inchausti ocupa la Secretaría.

Le correspondió ser Presidente durante un período gris para la Cámara. La disminución de operaciones de comercio internacional entre particulares y la absorción estatal de todo el movimiento de intercambio entre España y la Argentina, de cuyos riesgos había advertido con tanta claridad D. Andrés Bausili, hicieron que la actividad de la Cámara languideciera, cumpliendo predominantemente funciones formales.

Estas circunstancias, ajenas al ámbito de decisión de la Cámara, no van en desmedro de D. Antonio Maura cuyos méritos fueron reconocidos, concediéndosele la Medalla de las Cámaras en su categoría de Plata, por parte del Consejo Superior de las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación de España, en agosto de 1964, poco antes de su fallecimiento.

“Información Hispano-Argentina”, el órgano oficial de la Cámara había dejado de aparecer en 1949, después de haberse publicado sólo cuatro números en 1947 y tres en 1948. Habrá que esperar hasta octubre de 1963, en que la Junta Directiva decide volver a publicarlo a partir de enero de 1964, como efectivamente se hace. Debemos mencionar que en la Memoria correspondiente al Ejercicio 1949-1950 se consigna lo siguiente: “obligados estamos a señalar en párrafo aparte el rasgo generoso de la Asociación Patriótica Española, que ante las circunstancias que nos impiden publicar por ahora nuestra revista “Información Hispano-Argentina” ha puesto a nuestra disposición varias páginas de la suya, “Hispania”, a fin de que podamos en ellas-como lo venimos haciendo-dar aquellas informaciones que estimamos de conveniencia para nuestros asociados”.

No corren mejor suerte las reuniones de la propia Junta, cuyas actas se espacian, desde 1950, registrando su actividad cada seis meses e incluso con lapsos de un año, limitándose a convocar a la Junta General Ordinaria de socios, la que, en cambio, continúa celebrándose regularmente en todas las fechas previstas.

El prestigio histórico de la Cámara hace que continúe participando y colaborando en Ferias, Congresos y Comisiones de trascendencia, manteniendo así su capacidad operativa y su representatividad, a la espera de nuevos impulsos que le permitan ejercerlas. A la tradicional colaboración con la promoción de las Ferias de Barcelona, Valencia, y la del Campo, celebrada en Madrid, se agregó, en 1961, su participación con el envío de Delegados a la Feria Técnica de la Máquina Herramienta de Bilbao. En noviembre de ese año, hay un esperanzado resurgimiento a través del proyecto de celebrar una Exposición Industrial Española en Buenos Aires, al que la Cámara acuerda prestar “la más resuelta y activa colaboración”. No obstante, en mayo del año siguiente, ya se ha visto que las dificultades superaban las eventuales ventajas y se acepta la sugerencia “de no ser oportuna la fecha de noviembre para su celebración, sin abandono de la idea”, como un mantenimiento de la esperanza tras la frustración. Años antes, en 1955, había llegado a Buenos Aires una Exposición Flotante en el buque “Ciudad de Toledo”; la Cámara le había prestado toda su colaboración y había logrado el éxito de que fuera visitada por más de un millón de personas. Pese a ello, no pudo cambiarse en todos estos años la tónica de impotencia como claramente se comprueba en un acta de diciembre de 1953 donde se deja constancia, respecto del comercio hispano-argentino “del desaliento que cunde entre los socios de la Cámara, ante la prolongación de un estado de cosas incompatible con la importancia y significación de los vínculos que ligan en los demás órdenes a ambos pueblos”.

En 1959, concurre la Cámara al Segundo Congreso de la Emigración Española a Ultramar, conservando su preocupación humanitaria por la base social que los españoles proporcionaban a la actividad económica de este país. El tema no le era ajeno a la Cámara, la cual, aparte de la solidaridad que tuvo, lamentablemente, que manifestar en diversas oportunidades, había incursionado en el tratamiento de los problemas demográficos, sociales y económicos que se vinculaban con la emigración, en especial a través de un profundo estudio realizado en 1947 por D. Rafael Vehils, en aquel entonces Presidente de la Institución Cultural Española y ex Presidente de la Cámara.

La fundación de la ALALC (Asociación Latino Americana de Libre Comercio) trae consigo una transformación de las reglas y prácticas comerciales en el continente. Por iniciativa de la Cámara Española de Comercio de San Pablo (Brasil) se reúne, en marzo de 1964, una Convención de las Cámaras Españolas de Comercio de los países de la ALALC; allí concurre, delegado por nuestra Cámara, el entonces Secretario, D. Víctor Inchausti. Su informe es, una vez más, pesimista. Pero la voluntad de continuar y preparar las condiciones para mejorar las circunstancias futuras encuentran, en el plano institucional, una interesante oportunidad cuando, en setiembre de 1964, nuestra Cámara es designada para ocupar la Secretaría Permanente de la Sección Argentina de la Comisión Mixta de Cooperación Argentino-Española.

Sensible en la captación de los signos que pudieran anticipar una reactivación del comercio internacional, la Cámara había recibido con satisfacción el Nuevo Ordenamiento Económico de España. En efecto, a partir de julio de 1959, había comenzado a aplicarse en España un plan de estabilización y desarrollo “cuyos primeros efectos se hicieron sentir en el valor internacional de la peseta y en el Comercio Exterior, con un fuerte impulso de las exportaciones españolas” (Acta del 12 de julio de 1960). Aquí, en la Argentina, también había que colaborar con los proyectos de fortalecimiento de la economía y la Cámara no dudó en hacerlo, invitando a sus socios a que colaborasen con el Empréstito de Recuperación Nacional “9 de julio”.

Como terminando una nueva etapa, le correspondió a la Cámara despedir al Embajador, D. Miguel de Lojendio, en marzo de 1962.

En el plano doméstico, hay también una despedida; se jubila el Gerente de la Cámara, D. Alfredo M. Raíces, después de más de 30 años de servicios ininterrumpidos. Ocho presidencias fueron sucediéndose, desde 1920, cuando comenzó a desempeñarse en la Cámara; no es extraño que ésta le rindiera un “homenaje a la dedicación”.