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Poltica de Calidad

Andrés Bausili

XIII Presidente del 31 agosto de 1939 al 30 julio de 1946

La Junta Directiva que se elige el 31 de agosto cuenta ya con la presencia de algunos de los miembros cuya actividad dará a la Cámara su perfil de institución moderna y capaz de adecuarse a las contingencias de una época sacudida por una nueva contienda mundial y a las consiguientes transformaciones de las reglas y prácticas internacionales del comercio.

Aparte del propio Presidente, figuran, D. Antonio Maura, próximo Presidente y actual Vicepresidente 1º; D. Francisco López Castañeda, Secretario; y entre los Vocales, D. Antonio Cebollero futuro y dinámico Secretario y D. José Muro de Nadal futuro Presidente que proporcionará a la Cámara el prestigio proveniente de sus cuidadas relaciones institucionales.

Las actividades de la Cámara en este período se encuadran en la progresiva regularización de las relaciones diplomáticas y económicas entre la Argentina y España. En 1940, D. Adrián C. Escobar es designado Embajador argentino en España y el Almirante D. Antonio Magaz y Pers, Embajador español en la Argentina.

El nuevo Presidente constitucional de la Nación, general Juan Domingo Perón, asumió su alta investidura el 4 de junio de 1946 y para el acto vino de España una nutrida y brillante representación a la que se unió la Embajada permanente en la Argentina, asistiendo a los agasajos que tuvieron lugar con ese motivo el presidente de la Cámara Española D. Andrés Bausili.

Es una época en que se concretan los más importantes Acuerdos Comerciales entre ambos Estados. La Cámara habrá de colaborar en su gestión aportando toda su experiencia y su conocimiento de las necesidades de ambos países y celebra que con la llegada de la motonave “Ciudad de Sevilla”-que reemplaza la pérdida del “Cabo San Antonio”-se abra una nueva era en el intercambio comercial argentino-español.

En marzo de 1942, llega a la Argentina una Comisión de Técnicos Comerciales españoles, presidida por el Excmo. Sr. D. Eduardo Aunós, Embajador, ex Ministro y Consejero Nacional. En setiembre se firma el Convenio por el cual el Gobierno argentino venderá a crédito al Gobierno español un millón de toneladas de trigo, tabaco, maíz y demás productos, sin otras restricciones que las impuestas para satisfacer las propias necesidades nacionales. Por su parte, el Gobierno español enviará a la Argentina 30.000 toneladas de hierro, varias mercancías típicamente españolas y construirá dos barcos mercantes de 9.000 toneladas y un destructor del tipo “Cervantes”. Lo significativo respecto de la acción de la Cámara es su éxito en interesar a la Argentina por la diversificación de las adquisiciones en España; su constante difusión de la capacidad industrial de la producción española ha cimentado el diálogo que condujo a la concreción de éste y los siguientes convenios. Aparte de ampliaciones sucesivas que tuvo este convenio en 1944 y en 1946, en octubre de ese mismo año se celebró un nuevo Convenio por un empréstito externo de 400 millones de pesos. En el acto de la firma, el Presidente del Banco Central, D. Miguel Miranda historió los tratados hispano-argentinos y ésta fue la oportunidad, a la que antes hemos hecho referencia, en que se aludió al Empréstito Externo Argentino, íntegramente colocado en España, en 1927. Adicional a este Convenio de octubre de 1946, se firma a principios de 1948 el llamado “Protocolo Perón-Franco”.

En el banquete que celebra la Cámara en homenaje al Ministro de Asuntos Exteriores de España, D. Alberto Martín Artajo, el 12 de octubre de 1948, el Presidente, D. Andrés Bausili, aprovecha para reiterar su filosofía comercial, tan íntimamente vinculada a los tradicionales principios que, desde su fundación, sostiene la Cámara: ”....que las directivas oficiales, llamadas a encuadrar la iniciativa privada en armonía con las exigencias de la política económica de ambos países, contemplen la necesidad de asegurar el estímulo de la actividad privada.....”.

La conciencia que tiene la Cámara, en el sentido de ser una de las “asociaciones libérrimamente constituidas por españoles radicados en estos países”, como dijera D. Rafael Vehils en 1932, es manifestada por D. Andrés Bausili en cuanta oportunidad encuentra, acerca del “excesivo intervencionismo que ha ido trabando y restringiendo las operaciones de índole particular” (Memoria 1945-46) o en referencia al intercambio comercial “que si en las relaciones de gobierno a gobierno acusaba un aumento en número y valor de las operaciones, en las de carácter particular mostraba un estancamiento que era necesario destruir” (palabras a la Junta General de socios, el 31 de julio de 1947). Las palabras con que, en abril de 1941, saludaba al Embajador de España, Sr. Marqués de Magaz, con motivo de su visita a la Cámara, resumía la situación del comercio hispano-argentino con estas claras y valientes palabras: “la Cámara, iniciada en España la reconstrucción, después de la guerra civil, y dentro de un período de paz en el mundo, podría laborar activamente y con eficacia en pro de la reanudación de las relaciones comerciales hispano-argentinas. Pero, pocos meses después, se declaró la guerra europea y, con ella, la reconstrucción de España tropezó y tropieza con obstáculos y dificultades que han hecho que esas relaciones comerciales, a cuyo restablecimiento la Cámara con tanto anhelo aspira, quedaran reducidas a compras del Gobierno español a la Argentina; pero sin que, hasta ahora, se haya podido traducir esto en un intercambio hecho por particulares o empresas, o sea, por iniciativa privada, que sería lo que infundiría vida a estas relaciones y permitiría actuar a la Cámara”.

Otra de las características de la presidencia de D. Andrés Bausili fue la atención prestada a la revista “Información”, órgano de la Cámara. Atención que tendió a su amenización y más fácil lectura, ya que, sin perder rigor ni riqueza en su aspecto informativo comercial, abrió sus columnas a colaboraciones continuadas de ensayistas, economistas y literatos. A fines de 1939 comienza a escribir amenos artículos, vinculados con la vida cotidiana en Buenos Aires o en España y con curiosidades de la economía y las finanzas, D. Alberto Insúa, quien continuará haciéndolo durante muchos años. En junio de 1949, se incluye una “Crónica Económica de España” que, con agudas reflexiones, realiza D. José Eustaquio Torruella; al pie de sus columnas nunca apareció más que las iniciales “J.E.T.”, colaborando en “Información” hasta su fallecimiento en agosto de 1948. En setiembre de 1940, es D. Antonio Fabié quien inicia su serie de escritos “Crónica Financiera de Madrid”, los que intercala con “Temas históricos”. Estos son los tres colaboradores que con mayor asiduidad aparecen en “Información”; otros muchos pasan por sus páginas, invitados por D. Andrés Bausili y por el Secretario D. Francisco López Castañeda.

El interés del Presidente por el arte y la cultura le lleva a rendir homenaje a intelectuales españoles de visita, o radicados por razones de exilio en la Argentina. Así, pasan por la Cámara D. Gregorio Marañón, D. Gregorio Martínez Sierra, D. Manuel de Falla, D. José Ortega y Gasset; D. Ramón Pérez de Ayala concurre a diversos almuerzos de la Cámara y prologa el Catálogo de una nueva (la segunda) Exposición del Libro Español en Buenos Aires, organizada por la Cámara en noviembre de 1946 (Catálogo de más de 250 páginas de títulos exhibidos). El propio D. Andrés Bausili, dicta y publica en “Información”, su cálida y entusiasta conferencia “Orientaciones para la juventud”.

Lamentablemente, la solidaridad de la Cámara tiene motivos para manifestarse en diversas oportunidades: en febrero de 1941, asociándose al duelo y apoyando la recaudación económica para las víctimas, en Santander, de la explosión del petrolero “Campsa”, cuando 30.000 personas quedaron sin hogar; en octubre de 1942, ante el torpedeamiento del “Monte Gorbea” en que mueren 28 españoles que regresaban a su patria, entre ellos D. Enrique Gil y Martínez Espinosa, gerente de la filial argentina de la editorial española “Labor” y “muy querido amigo” de la Cámara; asociándose, en enero de 1944, al dolor nacional ante el drama de San Juan por el terremoto y a las medidas de solidaridad para aliviar la situación de los damnificados; finalmente, debió ponerse en movimiento en apoyo de las víctimas de “la tragedia de Cádiz”, cuando en la noche del 19 al 20 de agosto de 1947 una explosión en el depósito de productos químicos de los astilleros de esa ciudad, inició, al propagarse a los almacenes de torpedos y otros elementos de defensa submarina, “una de las catástrofes más crueles que, por causas fortuitas, hayan afligido a nuestra patria”.

El cambio de los tiempos y de las costumbres pareció simbolizado también por la desaparición de una serie de figuras españolas y argentinas; del doloroso impacto de esas muertes van dando testimonio las actas de la Cámara: Don Alfonso XIII, fallece el 28 de febrero de 1941; el Dr. Marcelo T. de Alvear y el Dr. Roberto M. Ortiz, fallecen en 1942; ese mismo año, fallece D. Gonzalo Sáenz , ex –Presidente de la Cámara, Encomienda de la Orden de Isabel la Católica y honrado con el Cordón de Caballero de la Corona de Italia por el Rey Víctor Manuel; en 1943, la Cámara debe adherirse al duelo por la muerte del Gral. D. Agustín P. Justo.

Los nuevos tiempos se empiezan a afianzar con la puesta en funcionamiento, en España, del tren “Talgo” que habría de revolucionar la velocidad de las comunicaciones ferroviarias (1944); con el acuerdo entre FAMA (Flota Aérea Mercante Argentina) e Iberia, para la instalación de una línea aero-postal (1946); con la colaboración de la Cámara en las Ferias Internacionales de Muestras de Barcelona y Valencia (1944) en cuya difusión toma cada vez mayor papel.

En julio de 1945, varios miembros de las Juntas Directivas de la Cámara son distinguidos con la Orden de Isabel la Católica, en grado de Comendador. Son ellos, D. Francisco López Castañeda, entonces Secretario; D. Genaro García, ex vicepresidente; y D. Isidoro Jáuregui Mendizábal, vocal en diversos períodos.

Estuvieron en la Argentina, para continuar más tarde viaje a Santiago de Chile, donde se celebró en junio de 1946 una “Reunión de Editores Latinoamericanos”, los siguientes editores españoles: Joaquín Sopena, Manuel Aguilar, José Fornés, Joaquín de Oteyza, Javier Morata y Alfredo Sánchez Bella. Durante su permanencia en Buenos Aires fueron recibidos por sus colegas de la Cámara Argentina del Libro donde entregaron el mensaje que dirigían a la entidad argentina proponiendo el estudio común de los problemas del libro. Por otro lado tuvo un éxito resonante la Exposición del Libro Español que bajo el patrocinio de la Embajada de España realizó la Cámara en los meses de noviembre y diciembre de 1946.