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Memoria y Balance 2014
Poltica de Calidad

Antonio Polledo

XII Presidente del 31 julio 1934 al 8 de noviembre de 1938

Inevitablemente, este período estuvo signado por las consecuencias de la Guerra Civil española. Incluyendo la presidencia interina de D. Francisco Bilbao (8 noviembre 1938 – 28 julio 1939) se llega hasta el fin de dicha guerra y el reconocimiento del nuevo Gobierno español por el Gobierno argentino, el 26 de febrero de 1939.

El difícil manejo de tan delicada situación tuvo su primera manifestación cuando el 3 de setiembre de 1936 D. Ramón Alcalde presenta su renuncia como Vocal de la Junta “por desacuerdo con las incautaciones y persecuciones que hace el Gobierno de Madrid con sus adversarios”. La Junta Directiva de la Cámara, atendiendo a lo que disponía en el artículo 6º del Reglamento que excluye “deliberar sobre asuntos ajenos a sus fines ni inmiscuirse en cuestiones de orden político” decide no aceptar tal renuncia, lo que es aceptado por el Sr. Alcalde.

Siguiendo este espíritu y ante la urgencia de los acontecimientos, la Cámara convoca el 16 de marzo de 1937 una Junta General Extraordinaria donde, con el principio democrático que la inspira, en cuanto libre asociación de comerciantes, se pone a votación la adhesión a uno de los dos gobiernos que en aquellas momentos se disputaban España. Se produce, entre los asistentes, una ratificación unánime de la propuesta de “reconocer sin reservas como único Gobierno legítimo de España el que preside S.E. el jefe de Estado español General Francisco Franco Bahamonde. Naturalmente, algunos socios optaron por desvincularse de la Cámara, de modo que en la Asamblea de 1971, rememorando las vicisitudes de la Cámara, pudo hablarse de la “escisión” de aquel año. En un acta de 15 días más tarde “se tomó conocimiento de la protesta ante escribano realizada por el Encargado de Negocios de España, D. Felipe Jiménez de Asúa, por la actitud del Presidente y demás miembros de la Junta al desvincularse del Gobierno de Valencia y adherir al del Gral. Franco”. A partir de la decisión de la Asamblea es habitual la presencia y el apoyo del Representante del gobierno Nacional, D. Juan Pablo de Lojendio, al que la Cámara, en nueva sesión extraordinaria, cede el uso de tres locales de su sede.

Con su tradicional preocupación humanitaria, tanto durante la guerra como a su término, la Cámara formuló reiterados llamamientos a asociados y compatriotas para que remitieran donaciones, que se encauzaban hacia las zonas más necesitadas de España a través del “Auxilio Social”. Ante una iniciativa de la Cámara en el sentido de obtener del Gobierno español (en 1938) “que se autorice el envío de encomiendas de ropa y artículos para el vestido, con exención de derechos arancelarios”, no sólo se logra éxito respecto a los envíos procedentes de la Argentina, sino que el Gobierno generaliza la autorización a todas las Cámaras de Comercio de Ultramar.

El 25 de julio de 1938, festividad de Santiago Apóstol, inicia la Cámara la costumbre de celebrar comidas de “plato único” a las que concurren gran cantidad de socios y cuyos beneficios se remiten también a España; esta práctica duró el tiempo que la población de España estuvo sometida a las difíciles penurias de la post-guerra.

El cambio del Gobierno español hizo que algunos largos esfuerzos de la Cámara tuvieran un éxito fugaz, no por ello menos meritorio. Tal el caso del Acuerdo Comercial firmado en diciembre de 1934, en que tanto empeño se había puesto colaborando con las gestiones del Ministro Residente, Sr. Arellano, desde 1915. La importancia de este acuerdo consiste en que es el primero de tipo comercial que se firma con la Argentina, de alcance general, habiendo estado reguladas, hasta ese momento, las operaciones del comercio internacional entre ambas naciones por un arcaico Tratado de Reconocimiento, Paz y Amistad Argentino-Español del 21 de diciembre de 1863, más destinado a terminar oficialmente con los resabios de las luchas de la Independencia que a ordenar con eficacia sus relaciones comerciales. Será además la base para los futuros acuerdos que rápida y sucesivamente habrán de obtenerse.

También es otro de estos logros el Nuevo Estatuto Orgánico de las Cámaras de Comercio en Ultramar, de diciembre de 1935, el cual, con muy ligeras variantes, responde al proyecto de D. Rafael Vehils, de cuyas opiniones hemos dado cuenta al comentar su presidencia. En 1935 se decreta por el Ministerio de Gobernación de España la exigencia de pasaporte a los extranjeros y españoles que pretendan entrar en territorio nacional o salir de él, cualquiera sea la vía.

Desde algún tiempo atrás, la Cámara venía bregando porque el Gobierno español dictase una disposición que la autorizase, con carácter exclusivo, para emitir los certificados de origen, por las demoras, costo y confusión que producía compartir dicha autorización con las oficinas consulares. Nada se había avanzado al respecto, hasta que, en 1938, se celebra un acuerdo con D. Juan Pablo de Lojendio, por el que queda habilitada como el único organismo autorizado para emitirlos respecto de las mercaderías destinadas a la denominada “zona liberada”. Ratificado por el Gobierno español el carácter oficial de la Cámara en 1941, se ratifica también el carácter exclusivo, entre los organismos españoles, de emisor de certificados de origen, régimen que dura hasta la actualidad.

El Boletín de la Cámara, que viene denominándose “Información Hispano-Argentina”, obtiene, en diciembre de 1937, el Diploma de Honor en la “Gran Exposición Internacional de Publicaciones Periódicas” organizada por la Biblioteca Pública de Matanzas (Cuba). Tanto la “Información Hispano-Argentina” como la Memoria de la Cámara se presentan de forma mucho más modesta y con menor acopio de datos, ya que a partir del año 1936 se operó una enorme disminución de los ingresos de la Cámara, sin haber podido reducir en la debida proporción los egresos.

Habiendo fallecido el 8 de noviembre de 1938 D. Antonio Polledo, el Vicepresidente en ejercicio de la Presidencia, D. Francisco Bilbao, convoca a la Asamblea General que se reúne en julio de 1939. Ante ella se produce la renuncia colectiva de la Junta Directiva, “para permitir la reorganización de la Cámara”. Se designa una Comisión Electoral a la que se le asignan 30 días para preparar la candidatura oficial. El 31 de agosto reanuda sus sesiones dicha Asamblea General, en la que resulta elegido Presidente de la Cámara D. Andrés Bausili

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