ACTIVOS
Claves
Poltica de Calidad

José Ustáriz

X Presidente del 3 mayo de 1927 al 30 abril de 1932

Continúa, bajo la Presidencia de D. José Ustáriz, poniéndose particular cuidado en la confección de las Memorias y manteniéndose el carácter diferencial que les ha dado prestigio. En la de 1928-1929 se da cuenta de que la subvención oficial a la Cámara había quedado elevada por el Gobierno español a la suma de 25.000 pesetas anuales en lugar de las 10.000 que percibía anteriormente.

Las importaciones de procedencia española alcanzan un nuevo hito en 1930. Pese a la depresión del comercio general mundial y a la disminución, en un 50 %, del comercio exterior argentino, llegaron a un nivel sin precedentes (20.970.766 $ o/s). Pero la Cámara mantiene claro su criterio de que “continúa existiendo un marcado divorcio entre el concepto que preside la actividad industrial en los países de mayor progreso técnico y el que en España rige esa misma actividad”.

La Memoria de 1929 llama la atención de los socios, con el espíritu de crítica constructiva que antepuso siempre a cualquier otra consideración, respecto de “la existencia (en España) del llamado Comité Regulador de la Industria y de la Promoción, caso quizá único –agrega- en la historia de la política mercantil del mundo, de una institución creada por el Estado con el objeto de eliminar la competencia industrial, condición elemental de adelanto y de perfeccionamiento crecientes”.

No le tranquiliza a la Cámara el incremento de importaciones españolas, ya que “se debe casi exclusivamente al rubro “sustancias alimenticias” y, dentro de él, al aceite de oliva”. Nuestra Institución se congratula del éxito franco, indiscutible y categórico que tienen las Exposiciones internacionales de Sevilla y Barcelona, lo que permite fundar las más halagüeñas esperanzas para el futuro.

La Cámara presenta un extenso estudio de más de cien páginas ante el II Congreso Nacional del Comercio Español de Ultramar, reunido en Sevilla en octubre de 1930. Las propuestas fundadas en las reflexiones y los análisis económicos que lo constituyen, son las siguientes:

  • pedido al Gobierno de que se concierten tratados de propiedad intelectual como medio de fomentar el comercio del libro español;
  • revisión del arancel de aduanas;
  • incremento en el número de vapores de nuestra bandera; supresión del impuesto al embarco de pasajeros; reforma del régimen portuario;
  • propiciar la colaboración de capitales españoles en la industria y el comercio de América y recíprocamente;
  • la creación del Banco Exterior de España.

Eran medidas de extraordinaria novedad que el tiempo se encargó en demostrar la necesidad de su implementación. Su constante preocupación por el incremento de las restricciones proteccionistas, tanto en la Argentina como en España, obligó a la Cámara a advertir el peligro, fundamentando sus razones en la realidad de un comercio internacional con bases liberales, propiciado por la Cámara desde su fundación, y en los propios acontecimientos internacionales. Así, en 1927 llama la atención hacia la reunión en Ginebra, bajo los auspicios de la Sociedad de Naciones, de una Conferencia Internacional para la supresión de las prohibiciones y restricciones comerciales, en la que llegan a suscribirse acuerdos de la mayor importancia, lo que les permite afirmar que “no ha sido, por tanto, una prédica tendenciosa o suspicaz, la de esta Cámara”.

La Cámara presta todo su apoyo para la concreción de un empréstito, a favor de la Argentina, por cien millones de pesetas, con el que el Gobierno español responde a las gestiones llevadas a cabo por el entonces embajador de la Argentina en España, D. Carlos de Estrada. Tiempo después, en 1946, este empréstito sería mencionado como antecedente del Convenio Comercial Hispano-Argentino que beneficiaría a España con un empréstito externo de 400 millones de pesos.

Sigue, obsesivamente presente, el tema de la promoción del libro español. Comienza a encontrar acogida favorable el proyecto de celebrar una Exposición del Libro Español en Buenos Aires que, en principio, se programa para fines de 1928, pero que no habrá de poder celebrarse hasta julio de 1933. El empuje de este proyecto en la etapa que estamos refiriendo, respondía a la “iniciativa en cuyo éxito está, desde hace años, empeñado D. Rafael Vehils”, y cuyos esfuerzos comienzan a agrupar voluntades e instituciones en torno a la concreción de dicho proyecto. En su carácter de Director del Instituto de Economía Americana de Barcelona, el Sr. Vehils logró nuclear una Comisión oficial presidida por el Director General de Comercio de España y en la que participan, además de nuestra Cámara, la Unión Ibero-Americana, la Junta Nacional de Comercio Español de Ultramar, la Cámara Oficial del Libro de Madrid y la institución similar de Barcelona.

A partir de 1932, el director de la Biblioteca Nacional, D. Gustavo Martínez Zuviría, reglamentó las condiciones para el registro de obras extranjeras, con lo que se hizo efectiva la protección del derecho de autor, régimen que permitirá perseguir las ediciones clandestinas que tanto perjudican a los autores y editores.

La Cámara no agota su actividad en lo puramente comercial. Año tras año continúa otorgando el premio al mejor alumno del Instituto Mercantil, lo que viene realizando desde 1895 y continuará otorgando muchos años más, como muestra, entre otras muchas, de su preocupación por el desarrollo del conocimiento, en especial el que tiene relación con la formación empresaria. Junto a pasadas invitaciones a los intelectuales españoles que visitaban nuestro país, como fue el caso de los homenajes a D. José Ortega y Gasset y a D. Santiago Ramón y Cajal, brinda en 1927 su tributo de admiración y respecto al Dr. Jaime Ferrán “en oportunidad de la visita que el sabio investigador hace a nuestro país como delegado español al Congreso de la Tuberculosis, en Córdoba”.

En el plano humanitario, le corresponde a la Cámara, en 1930, desplegar todo su esfuerzo en auxilio de los compatriotas desocupados, a raíz de la crisis de trabajo que golpea a la República Argentina. Se creó un Comité de Amparo Español, del que participa la Cámara junto con las principales sociedades españolas. Este Comité reunió una considerable cantidad de fondos con los que se atendió a gran número de desocupados, proporcionándoles albergue, comida y ropa. Dirige la Cámara telegramas al Ministro de Estado de España urgiéndole una resolución al problema de la repatriación de españoles. “Por suerte –dice la Memoria de 1931- el angustioso problema ya ha salido en parte del período agudo que motivara el anterior telegrama. Ello se debe, en mucho, al rasgo filantrópico de un prestigioso hombre de negocios español aquí radicado, que queremos señalar a la consideración de nuestros compatriotas: el Sr. J. Roger Balet, quien, con el alto concepto de la solidaridad racial y humana, donó el importe de doscientos pasajes para repatriar a compatriotas necesitados. A su actitud rendimos nuestro homenaje”.

El domicilio social de la Cámara sigue siendo insatisfactorio. Las instalaciones de la “Galería Barolo” resultan insuficientes. Se alquila, en 1927, el local existente en Alsina esquina a San José (Alsina 1381, 1º), donde permanecería hasta 1930 en que se trasladaría a Luis Saenz Peña 277, 1º.

La necesidad de reestructurar el Boletín encuentra en D. Manuel Caro su voluntario artífice, pues considera de sumo interés su contenido por los datos que facilita a los socios y las colaboraciones que publica. En el número de abril de 1928 apareció el detalle del consumo de carnes en España durante el año anterior, por el que se ve que es una cuarta parte menos que en Inglaterra: 51 kilos contra 17. En la Argentina eran nada menos que 155 kilos. En 1931 está ya en circulación “Información. Revista de intercambio comercial hispano-argentino”.