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Memoria y Balance 2014
Poltica de Calidad

José Artal

VI Presidente del 15 mayo de 1910 al 20 junio de 1912

“Hombre de mundo y gran señor”, dice Villamil (quien no tiene actuación oficial en este período en la Cámara, hasta aparecer como Secretario de la reconstitución en 1914), refiriéndose a D. José Artal.

La celebración del Centenario contribuye al afianzamiento de la Representación española en la República Argentina. El 28 de mayo de 1910, en los salones del Plaza, D. José Artal, en su carácter de Presidente de la Cámara, hace entrega de un jarrón de plata a D. Juan Pérez Caballero, primer Embajador español en la Argentina (hasta ese momento, el máximo cargo de la Representación era el de Ministro Residente).

La ceremonia de inauguración de los Pabellones de España fue brillante. El acta en que se da cuenta de la ceremonia dice: “...el día 30 de mayo último, a las 10 de la mañana, se llevó a cabo con excepcional y grandiosa solemnidad, la bendición de los Pabellones de España por el Excmo. Sr. Arzobispo de Buenos Aires, Dr. D. Mariano Espinosa, siendo padrinos personalmente, S.A.R. la Serenísima Infanta Doña Isabel Francisca de Borbón y el Excmo. Sr. Presidente de la República, Dr. D. José Figueroa Alcorta, celebrándose por el capellán del Hospital Español una misa de campaña, siendo concurrentes al brillantísimo acto todos los Exmos. Sres. Ministros que forman el Gobierno argentino, el Cuerpo Diplomático y Consular, la Embajada Extraordinaria de España y la Legación de S.M., numerosas personas de la banca y alto comercio de la plaza, distinguidas familias, las Escuelas Militares de la Argentina y Chile, brigadas de Caballería e Infantería del Ejército argentino y de los Cuerpos de Bomberos y Policía, Jefes, Oficiales y clases de las dotaciones de los buques de guerra “Carlos V” y “Nautilus” y numeroso público... También se hace constar que, en presencia del Exmo. Sr. Almirante Ferrer y de los Sres. que constituyen la Junta Directiva, nuestro Presidente hizo entrega al Sr. Comandante del “Carlos V” de la Gran Copa de plata que la Cámara le ha dedicado con alusiva inscripción como recuerdo de su primer viaje al Río de la Plata”.

La Exposición se clausuraría el 30 de junio de 1911. La Cámara asume la tarea de controlar la llegada de los artículos que en ella se exponen, asignar y cuidar la seguridad de las instalaciones de la Exposición, administrar y vigilar el cumplimiento de las obligaciones asumidas por concesionarios y permisionistas, el cobro de las entradas y la distribución de las invitaciones, organización de los Jurados para la asignación de Premios a los expositores así como la identificación de los rubros, etcétera.

Pese a su carácter enumerativo, los listados de productos incluidos en cada uno de tales rubros nos transmite una idea de los que era en ese momento la exportación española hacia la Argentina (o sus posibilidades). Se formaron dos grandes grupos: Productos Alimenticios e Industrias; cada uno de ellos se dividió en dos y tres secciones respectivamente.

  • Productos Alimenticios: Sección A: Conservas; frutas secas; arroz, garbanzos, legumbres, etc.; sal, pimentones, azafrán, otras especies; dulces.
  • Productos Alimenticios: Sección B: Vinos comunes; vinos finos; aperitivos; aceites; champagnes, sidras.
  • Industrias: Sección A. Metalúrgicas y derivados; vagones, automóviles, etc.; tejidos; sombrerería, calzados, guantes; curtiembres y sus derivados; artes aplicadas; armas; cerámica; platería, joyería, repujados, etc.; mueblería y decoración; alfombras y tapices.
  • Industrias Sección B: Aparatos ortopédicos; colecciones anatómicas y preparaciones diversas; productos químico farmacéuticos; aguas minerales.
  • Industrias: Sección C: Fabricación de papel; ediciones científicas; ediciones literarias.

Ya sólo faltaba ajustar las cuentas y balances. La subvención solicitada por D. Manuel Magdalena había llegado en mayo de 1910: 50.000 duros oro. Resultaron totalmente insuficientes. Según Villamil, la renuncia de Magdalena, así como la del Secretario D. Angel Román Cartavio que se produce el 14 de agosto, responde “sin duda a un conocimiento más realista de las cosas, pareciéndoles lo de la exposición empresa superior a las posibilidades existentes, pero no deseando de ninguna manera trabar la iniciativa patriótica del resto de la Junta”.

Todos los integrantes de la Junta Directiva firman documentos de aval para obtener el crédito necesario. Se lo solicita al Banco Español del Río de la Plata, hasta un monto de 200.000 pesos, mientras se tramita en Madrid un aumento de subvención por 500.000 pesetas.

Es también expresiva del espíritu con que la Cámara estaba comprometida con el éxito de la Exposición, algunos párrafos del documento dirigido al Presidente y Directores del Banco Español del Río de la Plata: “...aun en el caso de no conseguir aumento de subvención, la Cámara Oficial Española de Comercio dispondrá de los recursos necesarios para cubrir el crédito que solicita, haciendo honor por segunda vez a sus compromisos, pues hace 22 años, para costear otra iniciativa de Exposición de Bellas Artes, recurrió al crédito momentáneamente y obtuvo con su éxito la satisfacción de cubrir con exceso la deuda contraida. Igualmente, permítase a esta Cámara invocar su vinculación con esa poderosa y por tantos títulos gran institución bancaria, a la que desde su fundación ha confiado en depósito cuanto ha tenido, manteniendo un movimiento de cuenta corriente no interrumpido que habrá permitido apreciar la probidad de una administración modesta y escrupulosa”.

Don Victoriano Villamil hace las cuentas con lapidaria precisión: “Habían presupuestado el costo de los pabellones, instalaciones, personal administrativo desde la iniciación hasta el día que se finiquitase la liquidación, en 600 mil pesos. Gastaron 922.689,46 pesos. Habían estimado todos los ingresos, incluyendo 113.636 pesos aportados por el Gobierno español, alquileres, entradas y ventas de la demolición de los pabellones, en 755.000. Obtuvieron 399.406 pesos. La pérdida positiva fue de 493.464,67 pesos, de la cual cargaron a prorrata con 207.763 pesos (unos 20.000 cada uno) los diez directores que la llevaron adelante. Cargó con 203.862 pesos el Banco Español, monto de un préstamo de 200.000, y con el resto apechugaron otros”. Todavía en 1929 se continuaría reclamando al Gobierno español el cumplimiento de un ambiguamente prometido subsidio, que cancelara estos últimos compromisos.

No podían dudar aquellos diez Directores: D. Fernando Martí, D. León Durán, D. Máximo Olaso, D. Mariano López, D. Julián Ardanza, D. Florentino Puelles, D. Rafael Mercado, D. Eduardo Romero y D. Diego Medina (cuyos nombres son casi legendarios en la Cámara) junto con el propio Presidente D. José Artal, de que sería difícil recuperar lo que comprometían con su aval. Pero estaba en juego el honor de España y no hubo vacilaciones.

En febrero de 1912, en la penúltima acta antes del silencio institucional que se extenderá hasta el 9 de noviembre de 1914, -a causa del cierre por dificultades económicas- consta la complacencia con que la Cámara había recibido la alta recompensa otorgada por S.M. el Rey Don Alfonso XIII al Presidente D. José Artal, haciéndole merced de Título del Reino, con la denominación de Conde de Artal.

LL&Asoc