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Poltica de Calidad

Manuel Magdalena

V Presidente del 8 mayo de 1901 al 15 de mayo de 1910

La reunión de dos personalidades, D. Manuel Magdalena como Presidente y D. Angel Román Cartavio como Secretario, impulsan definitivamente el prestigio y la eficacia de la Cámara. Las circunstancias económicas de ambos países no permitían resultados espectaculares en el mutuo comercio.

Como españoles, se sentían especialmente sensibles a cierto “olvido” al que se consideraban relegados por el gobierno de la Península. Con humildad, pero con conciencia de la responsabilidad asumida, expresaban en la Memoria de 1902: “La labor de la Cámara....aunque lenta continúa siendo altamente provechosa para los intereses de España y podrá y deberá serlo cada día más....”. Esto se fundamentaba en lo manifestado el año anterior con claridad y valentía: “...no pudo llevar a cabo todas sus grandes energías a favor del desarrollo de las relaciones mercantiles entre España y la Argentina, a causa de la indecisión que tuvieron en secundarla la mayoría de las Cámaras de Comercio y los industriales de la Península y también el Gobierno de S. M.”. Pero las críticas y reproches que la Cámara formula van siempre acompañadas de información y propuestas concretas para su eliminación: en la Memoria de 1903 se incorpora un “Memorándum, entregado a la Delegación Comercial de España por la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria y Navegación de la República Argentina” (que tal era entonces su designación completa) en el que se enumeran los siguientes medios a poner en práctica: “.... transportes directos desde los puertos del Cantábrico y del Mediterráneo sin origen ni escala en puertos extranjeros, rápidos y económicos para mercaderías españolas.... rebaja de los Derechos Consulares a la navegación y al comercio.... modificación de la Ordenanza de Aduana y concesión de zonas francas..... reforma de las disposiciones sanitarias..... formación de muestrarios y de Casas de Comisionistas..... diferencia de derechos a los aceites de oliva y a la sal de Cádiz... exposición de productos y arreglo Aduanero de mutuas concesiones... adhesión definitiva a los Tratados de Montevideo....”.

El deseo de que la producción española sea conocida aquí al tiempo de que se conozcan en España “las ventajas, condiciones e importancia de estos mercados” mantuvo viva la idea de realizar exposiciones de productos españoles, que nuevamente continúan frustrándose.

En efecto, se dio la circunstancia de que, cuando el Vicepresidente de la Nación, Dr. Quirno Costa, visitó Barcelona en 1902, se celebró allí una de tales exposiciones en su honor. Vuelto a la Argentina, el Dr. Costa había quedado tan impresionado que se dirige a la Cámara para proponer que hagan gestiones para que se reproduzca en Buenos Aires aquella exposición española. La Cámara acogió la sugerencia con todo entusiasmo, designando una comisión a tal efecto. Pero el análisis de los costos les llevaba a reconocer, al poco tiempo que “si el Gobierno de S. M. no nos auxiliaba (y es D. Victoriano Villamil quien expone ante la Junta Directiva), creía que procedía desistir de la exposición antes de exponerla a un fracaso”; así, en setiembre de 1904 se celebra una “Exposición Quirno Costa”, auspiciada por el Patronato de la Infancia, en la que la exhibición se limita a algunos productos españoles que le fueran donados en su viaje a España. Tal es la importancia que concede la Cámara a estos medios de difusión de la producción española que, no pudiendo hacer otra cosa, “se adquirieron algunos de los muestrarios de la Exposición para que sirvieran de base al Museo Permanente de Productos Españoles que desde luenga fecha se propone organizar esta Cámara”.

Este período lo fue también de reestructuración de la Cámara, para adecuarse a las exigencias del Real Decreto por el que se autorizaba la celebración de un Congreso de Representantes de todas las Cámaras de Comercio, tanto de España como de Ultramar, donde se “deliberase y propusieran los mejores medios para establecer una buena organización de las mismas”. Como consecuencia, el ex-Presidente, Sr. Laclaustra, concurre a Madrid donde es designado Vicepresidente de dicho Congreso y, aquí, se procede a una revisión del Reglamento. Debemos hacer notar que de las Cámaras de Ultramar la única que envió Delegados al Congreso fue la Cámara Española de la República Argentina.

Por otro Real Decreto del 18 de febrero de 1902, “el Gobierno español declara reconstituida, con carácter de oficial, nuestra Cámara”. En ese momento funcionan como Comisiones: Junta de Gobierno, Comercio, Industria, Navegación, Artes y Propaganda (atribuyéndose mucha importancia a esta última, en su constante área de captación de nuevos socios). A raíz de esta reestructuración surgen dificultades en relación con la Personería Jurídica de la Cámara; ciertos malos entendidos provocan algunas rápidas fricciones con el Encargado de Negocios de España, quien manifiesta a las autoridades argentinas que no corresponde otorgarle personería jurídica por no ajustarse, en un todo, a dicho Real Decreto. El problema se soluciona, tanto con la declaración oficial de Madrid del correcto encuadre de la Cámara en las exigencias legales, como en la respuesta que Presidente y Secretario dan a un aviso de inspección del Ministerio de Justicia argentino, “haciéndole presente que nuestra asociación es de carácter comercial y oficial y sin personería jurídica, por haber resuelto el Ministerio de Justicia de acuerdo con el Procurador General de la Nación, que no la precisa”. Y, efectivamente, así habrá de continuar encuadrada la Cámara hasta que, en 1982, se la reorganiza nuevamente, esta vez a efectos de ostentar personería jurídica.

Los roces con el Encargado de Negocios de España, D. José Caro, originan también ciertas incomodidades en la utilización de los ambientes de que dispone la Cámara en la Casa de España; las reuniones se celebran con mayor frecuencia en el Club Español, hasta que la intervención del Ministro de España, D. Julio Arellano pone fin al incidente, aclarando que la actitud del Encargado de Negocios no implica ninguna intención de molestar a la Cámara. Por esta época se había afianzado la costumbre de celebrar cenas mensuales, con asistencia habitual de más de cien socios, las que tenían lugar en el “Hotel España”.

Una iniciativa tendiente a honrar a un procer argentino, D. Bernardino Rivadavia, surge de nuestra Cámara, la que propone a la Cámara de Comercio de Cádiz “se coloque una lápida en la casa en que falleció en dicha ciudad el estadista argentino y buen amigo de España y se dé el nombre de este ilustre patricio a la calle en que se halla dicho edificio”. La iniciativa encuentra el pleno apoyo de Cádiz; nuestra Cámara corre con todos los gastos e incluso se envía desde aquí la placa que fue colocada el 25 de mayo de 1910, con ocasión del Centenario de la República.

Las actividades de la Cámara, vinculadas a la celebración del Centenario, habían de ser muy intensas, de éxito y, como es natural, problemáticas y conflictivas. Tales actividades se vinculan estrechamente al nombre de D. José Artal, próximo Presidente. Se incorpora a la Junta Directiva como vocal, en 1905, ocupando al año siguiente el cargo de Tesorero y accediendo a una de las dos Vicepresidencias con que desde la reestructuración oficial cuenta la Cámara, en 1909. La labor es titánica: correspondencia con el Ministro de Estado español, “haciéndole ver la conveniencia de que la Representación Diplomática en ocasión del Centenario sea la que requiere el nombre de España y la importancia aquí de nuestra colectividad y del gran porvenir que ofrecen estos mercados al comercio exterior de nuestra patria”; como se sabe, obtuvo la destacada presidencia S.A.R. la Serenísima Infanta Doña Isabel Francisca de Borbón. Dirigió comunicaciones a todas las Cámaras de Comercio de la Península y a las asociaciones de productores, industriales y comerciantes de España, interesándoles en su concurrencia, por lo que se obtuvo una brillante y muy nutrida representación de la producción española. Contrató y dirigió la construcción de los Pabellones españoles que tantos elogios merecieron en la prensa del país y del extranjero. La inauguración de estos Pabellones tendría lugar el 30 de mayo de 1910; en esos momentos la Cámara estaría presidida por D. José Artal, después de la renuncia, en marzo de 1910 de D. Manuel Magdalena. En la Asamblea General de Socios del 15 de mayo de 1910, obtendría su elección como Presidente.