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Juan López

I Presidente del 25 abril de 1887 al 14 noviembre de 1888

Las primeras actividades de la Cámara fueron, como era natural, de carácter institucional. Se formó una comisión para redactar el Reglamento Interno por el que habían de regir su accionar y se autorizó la publicación de un Boletín. El primer número de ese Boletín aparece en junio de 1887 y, con algunos breves paréntesis, en momentos de dificultades presupuestarias, mantiene su continuidad hasta la fecha.

Con una visión que sobrepasaba los límites de Buenos Aires, en la tercera de las actas de la Cámara, se hace un llamamiento a todos los españoles del país “excitándoles a que contribuyesen con su concurso a aumentar la lista de socios”. Su espíritu organizativo les lleva a afirmar la intención de “nombrar socios responsables en cada uno de los pueblos más importantes de todas las provincias.... partiéndose de la base de los Agentes Consulares de España”. Así, el Boletín de agosto de este primer año da cuenta del establecimiento de la Primera Sub-Comisión de la Cámara, en la ciudad de Las Flores, presidida por D. Sandalio Salas.

Aparecen también problemas a los que deberán atender y que se reiteran a lo largo de la existencia de la Cámara, algunos hasta en forma crónica: el pedido a España de la reforma de la Ley de Aranceles Consulares, solicitando su abolición o disminución. Tiempo después D. Juan Durán y Cuerbo, deberá intervenir haciéndoles ver la necesidad que tienen los Estados de los ingresos provenientes de esos derechos para el mantenimiento de sus finanzas. Otro de los problemas iniciales fue el relativo a la expedición de sustancias adulteradas, que, también con el transcurso del tiempo, reaparecerá en un constante diálogo con la Intendencia de Buenos Aires, para preservar la autenticidad de los productos españoles, en especial los alimenticios, como el vino y el aceite, sobre los que en esa época recaía el peso fundamental y casi único del comercio español.

Una institución de tan inevitable repercusión en la vida empresaria del país, no podía dejar de encontrar algunos obstáculos en sus primeros pasos, o, al menos, intentos de trabar su desarrollo. En julio de 1887, a tres meses de su fundación, debe publicar en el Boletín un artículo titulado “Unión, unión, unión”, en el que sale al paso de “un rumor, recogido por un diario de la Capital, acerca de que en una de las ciudades de la República se trataba de fundar una nueva Cámara Española de Comercio”.

La Cámara afirma su presencia promoviendo y realizando la Primera Exposición de Pintura y Escultura Españolas, la que se inaugura en los salones del Club Español, en agosto de 1888. El Catálogo abarca un total de 326 obras, detallando aspectos biográficos y curriculares de cada uno de los artistas expositores.

No podía dejar de interesarse en concurrir la Cámara a la Exposición Universal de Barcelona. Su demasiada reciente constitución y una correlativa falta de recursos económicos lo impiden. Ni siquiera puede concretar la propuesta de confeccionar un Libro Estadístico sobre el comercio español en la Argentina. Del entusiasmo con que trabajaba aquella primera Junta Directiva da testimonio el amargo párrafo que registra en el Boletín esta frustración:”.....Un conjunto de circunstancias contrarias al propósito de concurrir a ese gran certamen y, entre ellas, la de la vecindad absorbente de la Exposición Universal de París.... ha hecho que el Plata no concurra oficialmente a esa fiesta del trabajo organizada por la madre patria. No es el momento de censuras ni tendrían tampoco sobre quien reposar fundadamente. Es la obra de la fatalidad y hay desgraciadamente que aceptarla como es y nada más”.

En setiembre de 1887, la Cámara tiene su propio domicilio, habiéndose alquilado los “altos” del nº 236 de la calle de la Victoria. No obstante, el lugar no es considerado adecuado y, por lo general, las reuniones de la Junta Directiva continúan teniendo lugar en los salones del Club Español, durante varios años.

Como dato curioso, a continuación se mencionan las actividades que estaban representadas en el primer Consejo Directivo de la Cámara:

  • Importadores y exportadores en general
  • Mayoristas de comestibles y bebidas
  • Importadores y mayoristas de géneros de ropería y mercería
  • Importadores y mayoristas de ferretería
  • Importadores y mayoristas de calzado y talabartería
  • Consignatarios y corredores de frutos
  • Corredores en general
  • Agentes de vapores de Ultramar
  • Agentes de vapores de los ríos
  • Hacendados y propietarios
  • Negociantes al por menor
  • Industriales
  • Ramos no incluidos
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