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Los Españoles en Argentina

Del Cuaderno editado con este título por la Consejería Laboral de la Embajada de España en 1990, entresacamos una serie de datos e informaciones, que consideramos de suma utilidad para conocer la evolución de la inmigración española y la idiosincrasia de la actual población de ese origen que vive en la República Argentina.

Como curiosidad, empezaremos diciendo que en el Censo argentino más lejano que se conoce, el de 1744, los europeos establecidos en el país no pasaban de 356, cifra que indica bien a las claras que la corriente inmigratoria no tenía entonces ninguna importancia. Se subdividían por nacionalidades de esta forma: 40 portugueses, 10 italianos, 9 franceses, 7 ingleses, 37 extranjeros sin especificación y sólo 253 españoles de la península. En el Censo de 1887 los españoles en Buenos Aires ya sumaban 40.000 y tan sólo ocho años después esa cifra se duplicó.

Los españoles residentes aquí ocupan desde hace más de un siglo el segundo lugar, después de los italianos, entre las poblaciones extranjeras. Según el Censo de 1980 residían en la Argentina 373.984 personas nacidas en España, lo que supone el 1,3% de la población y el 19,6% de la nacida en el exterior.

La emigración española a la Argentina tuvo su mayor importancia en los diez primeros años de este siglo, posteriormente va en disminución hasta la postguerra europea en que repunta. Pierde significación en los años sesenta y sucesivos en que se reduce a niveles ínfimos, hasta el punto de que las estimaciones para 1990 dan una cifra de 287.000 españoles residentes en la Argentina, influyendo también en esa disminución el retorno a España de residentes.

Los españoles se distribuyen en general en buena parte del territorio argentino, aunque se concentran principalmente en la Capital Federal y Gran Buenos Aires (69%), provincia de Buenos Aires (13%), Santa Fe (5%), Córdoba (4%) y Mendoza (4%). El origen de los residentes en la Capital Federal y Gran Buenos Aires era de Galicia (65%), de Asturias (10%), de León-Castilla (4%), de Cataluña (4%), de Madrid (3%) y el resto de las demás regiones.

Así como la ola inmigratoria "rejuveneció" a la población española asentada en el país, su disminución y el paso de los años la "envejeció", por lo que las personas mayores de 60 años que en 1914 suponían el 4,3% llegaron al 39,6% en 1960 y alcanzaban nada menos que el 59,7% en 1980. A la inversa, los españoles menores de 30 años pasaron en las fechas indicadas del 53%, al 10% y al 4% respectivamente.

Es significativo que la mayor parte de los españoles residentes en la Capital Federal y alrededores habiten en casas (65%) y el resto en departamentos. A causa de la crisis que padeció la Argentina en algún tiempo aumentó la cantidad de españoles que retornan a España, por estimar que allí tendrán un porvenir más halagüeño. Está demás decir que entre los que retornan figuran preferentemente los más jóvenes.

La colectividad española fundó desde sus inicios, hacia fines del siglo pasado, instituciones que sirvieron, entre otras cosas, para integrarse en el país, social, económica y políticamente.

En 1987, la cantidad de sociedades españolas, incluidas las Federaciones, era de 538, la mayor parte de ellas fundadas antes de 1920. El 56,5% se encuentran establecidas en la Capital Federal y provincia de Buenos Aires. Un 25% están emplazadas en Córdoba, Mendoza y Santa Fe y el resto en las demás provincias. En cuanto al número de socios un 40% de ellas tienen de 200 a 500; un 15% de 500 a 1000, un 14% de 100 a 200 y un 13% de 1.000 a 5.000. Con independencia de esas cifras, hay instituciones que las superan en mucho, como el Centro Galicia con 15.000 socios, el Hospital Español con 16.500 y el Centro Gallego (foto) con 40.000.

Según se menciona en el trabajo sobre "Inmigración española en la Argentina" (Seminario 1990), publicado por la Oficina Cultural de la Embajada de España, el exilio republicano reconoce como momento inicial el fin de la guerra civil en el frente de Cataluña, a consecuencia del cual cerca de 400.000 españoles pasaron a Francia, donde la mayoría ingresó en campos de concentración. De ahí sólo unos 40.000 refugiados partieron rumbo a América: éstos fueron los de nivel socio-profesional más alto. El grupo más numeroso se radicó en México, y otros se dirigieron a Santo Domingo, Cuba, Venezuela, la Argentina y Chile.

Buenos Aires en particular fue un destino que atrajo fuertemente a los exiliados, pues muchos de ellos tenían familiares en la Argentina como consecuencia de la masiva inmigración española en períodos anteriores. Es interesante destacar que, entre los que recalaron aquí, había buen número de intelectuales, muchos de ellos dedicados al teatro, la literatura, las ciencias, la historia y, algunos, escribieron libros o crearon editoriales que llegaron a alcanzar mucha importancia y vida prolongada, cuya evolución no es del caso describir.

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