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Centro Gallego de Buenos Aires

1907

Cuando murió Pascual Veiga, autor de la célebre “Alborada Gallega”, se realizó un acto de conmemoración en el antiguo teatro Victoria el 31 de diciembre de 1906. Al día siguiente el periodista José R. Lence publicó en el “Diario Español” un artículo que enfervorizó y movilizó a la colectividad gallega, surgiendo en ese momento la iniciativa de fundar el Centro Gallego, lo que se concretó el 2 de mayo de 1907, por impulso entre otros del presidente del Centro Vigués, Antonio Varela Gómez.

En junio de ese año, el Centro Gallego es trasladado a un local alquilado en la calle Estados Unidos 1056. Se comienzan a dictar clases nocturnas de alfabetización para emigrantes y se acuerda publicar una revista mensual-“Región Galicia”-cuyo primer número sale el 6 de julio; en 1926 adoptó el nombre de “Galicia”.

El 21 de julio se aprueban los Estatutos y se elige a Roque Ferreiro como primer presidente del Centro; éste se trasladó a Perú 689 en el año 1909 y en 1912 a la calle Victoria 1176. El número de socios era en 1917 de 4209 y en ese año fue adquirido el inmueble ubicado en Belgrano 2189, para cuya compra fue necesario realizar una suscripción popular.

Al tiempo que se construye el nuevo edificio social, que se va inaugurando por etapas, crece el número de socios que pasan de 48.000 en 1934 a 50.000 en 1935 y a 70.000 en 1941 (de ellos 41.000 españoles y 28.000 argentinos).

En el Centro Gallego se va produciendo un cambio en su política social y cultural, ya que si durante los primeros cuarenta años de su existencia había cumplido una función mutualista destinada a resolver los problemas urgentes de los emigrantes, a partir de 1945 se proyecta la Institución incorporando nuevos objetivos que tienen como finalidad el conocimiento y difusión de los valores culturales gallegos.

La revista “Galicia” se transforma en un medio de difusión fundamental de la cultura gallega: artículos de Luis Seoane sobre pintura de la región; de Otero Pedrayo sobre la historia de Galicia; dibujos de Castelao; notas sobre antropología y arqueología gallega; cuentos de Rafael Dieste, son todos hitos que marcan el perfil cultural de la revista y su intención formadora.

En el mes de julio de 1957 se celebra junto con las Jornadas Gallegas el cincuentenario del Centro y en el mes de agosto es homenajeada María Casares, hija del político gallego Casares Quiroga, primera actriz del Teatro Popular Nacional de Francia, que en esos días actuó en Buenos Aires.

Las Jornadas Gallegas de 1965 cuentan con la participación del profesor Angel Battistessa, quien sería dos años más tarde presidente de la Academia Argentina de Letras, Víctor Luis Molinari y Alberto Vilanova.

Las Jornadas de 1967 cobran una especial relevancia debido a la trascendencia de las figuras que participan en ellas: el Dr. Albert Sabin, premio Nobel de Medicina, y los escritores Alvaro Cunqueiro y Jorge Luis Borges, máximos representantes de las literaturas gallega y argentina del siglo XX.

El 25 de octubre de 1970 se celebraron las elecciones más importantes de la historia del Centro Gallego, debido a que 20.000 socios ejercieron su derecho al voto, siendo electo presidente Eduardo Sánchez Millares.

El 24 de julio de 1971 se emplaza, en el hall de la Institución, un monumento a Castelao, consistente en un busto de bronce realizado por el escultor José Fioravanti.

En 1974, el Centro Gallego debido a la magnitud de sus servicios sociales, médicos y mutuales y a la incorporación del servicio de ahorro y préstamo es considerado, por la Dirección de Mutualidades argentinas, la más completa entidad mutual del país.

El Centro Gallego participa de la Primera Exposición-Feria Internacional del Libro con un stand en el que exponen libros gallegos editados en la Argentina y España. Invariablemente, todos los años está presente en esa Feria, considerada el acto cultural más importante del país, por lo que el Centro colabora invitando a destacados escritores gallegos para que tomen parte en ella.

Con el objetivo de unir a la colectividad gallega en un solo Centro que propicie el enaltecimiento de la misma, el 24 de julio de 1979 se celebra la fusión de los Centros Lucense, Pontevedrés, Orensano y Coruñés, créandose el Centro Galicia de Buenos Aires.

Los reyes de España visitan por primera vez el Centro Gallego el 30 de noviembre de 1978.

En 1989 se incorpora el sistema de residencias médicas, mediante un convenio con la Facultad de Ciencias Médica, en las especialidades de medicina, cirugía y ortopedia y traumatología. De esta manera el Centro Gallego contribuye a la formación de futuros especialistas y tiende a elevar la calidad de la atención de los pacientes.

La Xunta de Galicia, presidida por Manuel Fraga Iribarne, en su Consejo de Gobierno celebrado el 3 de mayo de 1990, decide conceder la “Medalla de oro de Galicia” al Centro Gallego de Buenos Aires, por su labor consolidadora de la galleguidad y su representación como institución fundante de la Galicia del exterior.

En la actualidad el Sanatorio Social abarca 22.000 metros cuadrados, distribuidos en seis plantas y dos subsuelos. Cuenta con un sector de internación con capacidad para 370 pacientes, 8 quirófanos y 60 consultorios externos que cubren las especialidades de Clínica Médica, Hematología, Alergia, Cirugía Vascular, Endocrinología, Neumonología, Neurocirugía, Cardiología Pediátrica, Cirugía General, Cirugía de Mano, Grastoenterología, Oncología, Ortopedia, Psiquiatría, Medicina Nuclear, entre otras.

Las notas anteriores, que de alguna manera muestran la evolución del Centro Gallego en el transcurso de los años, fueron extraídas del interesante libro preparado por Eduardo Sánchez Millares y Graciana Vázquez Villanueva y publicado con el título “Medio siglo en la historia del Centro Gallego de Buenos Aires”.

Naturalmente, en la obra citada figura con lujo de detalles un sinúmero de datos relativos a las distintas presidencias y sus respectivas Comisiones Directivas; al contenido pormenorizado de la revista “Galicia”; a la actividad médica y al mejoramiento de su estructura; a la marcha de la Institución bajo los más diversos aspectos, incluso en lo referido a su entorno político nacional e incluso mundial; a los visitantes distinguidos, de los que publica la relación por fechas de los que firmaron en su Libro de Oro. En fín, un cúmulo de informaciones que, por razones obvias, no podemos incorporar aquí.

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