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Asociación Patriótica y Cultural Española

1896

Desde sus orígenes la Asociación Patriótica Española ha sido uno de los empeños más fervorosamente concebidos y mejor logrados por los núcleos españoles radicados en América, puesto reiteradamente de manifiesto al cumplimentar sus objetivos estatutarios a través de los hechos históricos de su trayectoria. Respondió al llamamiento de las diversas convocatorias de lo español en sus múltiples y  diversas facetas, fomentando el espíritu de confraternidad entre españoles y argentinos. Prestigió la influencia intelectual y moral de España en la Argentina, ayudando a la educación de los españoles necesitados y a su bienestar espiritual y material con vistas al fortalecimiento de la vinculación hispano-americana.

La Asociación Patriótica Española fue en su época el vínculo común de todas las asociaciones españolas en la República Argentina y fue gestora de incontables proyectos y realizaciones, destacándose entre ellos la Institución Cultural Española, con la que se identificó, compartiendo afanes y hechos concretos.

Fundada el 23 de marzo de 1896, puso bien pronto de manifiesto la grandeza de su obra, tendiendo su esfuerzo patriótico en todas las direcciones donde había un interés español que crear o que defender, o una necesidad que remediar.

En 1896, es decir el mismo año de su fundación, la Patriótica contrató la construcción del crucero “Río de la Plata”, que costó cuatro millones de francos, y, simultáneamente, mandó miles de pesetas a la Cruz Roja Española para el sanatorio en que atendían a los heridos procedentes del ejército de Cuba; organizaba expediciones en socorro de las víctimas de las inundaciones de Galicia y Valencia y de los prisioneros españoles en Filipinas.

Las manifestaciones públicas organizadas por la Patriótica son innumerables, contándose, entre otras, la extraordinaria demostración realizada en el año 1900, para agradecer al general Roca, entonces Presidente de la República, el decreto que expidió suprimiendo de la letra del himno nacional argentino las estrofas hirientes para España; la que se realizó en honor de Su Alteza Real la Infanta Doña Isabel, en ocasión de su visita a Buenos Aires, con motivo del Centenario de la Independencia argentina; en homenaje a los marinos de la fragata argentina “Presidente Sarmiento”, a su regreso de España; a los marinos españoles de la “Nautilus” y a distinguidos personajes, todo lo cual contribuyó en grado máximo a acrecentar la fraternidad hispano-americana.

Débese también en gran parte a la acción tesonera y entusiasta de esta Institución, uno de los acontecimientos más gratos para la colectividad hispana en la Argentina: nos referimos al decreto del Poder Ejecutivo de la Nación, dictado en fecha 4 de octubre de 1917, declarando fiesta nacional el 12 de octubre, Día de la Raza, cuya obtención había sido siempre un anhelo común, y que la Asociación Patriótica logró llevar a la práctica aunando la acción dispersa de las distintas entidades españolas. Ello dio motivo a la celebración de un lucido acto, realizado en el teatro Colón, fiesta que resultó brillantísima por todos conceptos.

Desde entonces y hasta el presente, la Asociación Patriótica Española continuó bregando para el logro de sus objetivos. El 21 de junio de 1990 se fusiona con la Institución Cultural Española, constituyéndose la “Asociación Patriótica y Cultural Española”, que deviene así en una de las más trascendentes entidades de la colectividad, la que consciente de su deber sigue organizando los actos que en el plano cultural mantienen vivas las tradiciones y la historia de España, proyectándose hacia el futuro, y no escatima esfuerzos para estrechar aún más los vínculos hispanoargentinos.

A esta altura, creemos conveniente referirnos a la magnifica historia de la Institución Cultural Española de Buenos Aires, que nació en junio de 1912 para honrar la memoria del ilustre polígrafo español Marcelino Menéndez y Pelayo creando cátedras en la Argentina, la primera de las cuales estuvo a cargo del sabio filólogo español Ramón Menéndez Pidal.

Ocuparon sucesivas cátedras las personalidades más significativas de la España intelectual, entre las que mencionaremos a José Ortega y Gasset, Julio Rey Pastor, Augusto Pí y Suñer, Blas Cabrera, Eugenio D’Ors , Manuel Gómez Moreno, Gonzalo Rodriguez Lafora, Esteban Terradas, Luis Jiménez de Asúa, Américo Castro, Luis de Olariaga, Pío del Río Hortega, María de Maeztu, Gustavo Pittaluga, etcétera.

También dictaron Cursos autoridades en sus respectivas especialidades, como Andrés Ovejero, Lorenzo Luzuriaga, Amado Alonso, Enrique Moles, Pedro Sainz Rodriguez, Luis Recaséns, Roberto Novoa Santos, Claudio Sánchez Albornoz, Manuel García Morente, Salvador de Madariaga, Francisco Ayala, Gregorio Marañón y tantos otros.