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Laurak-Bat

1877

El 18 de marzo de 1877, en un modesto salón situado en Cangallo 410 se reunieron trece jóvenes vascos a fin de cambiar ideas y, en lo posible, establecer las bases para fundar una sociedad que diera satisfacción a sus anhelos vasquistas.

Después de diversas opiniones expuestas en pro de la misma idea, se convino unánimemente en la formación de una Sociedad denominada “Laurak-Bat” (es decir, Cuatro en Uno, correspondiente a las cuatro regiones vascas peninsulares), con los siguientes fines: Crear una Biblioteca. Organizar una Orquesta y un Coro. Establecer correspondencia con los Círculos Vascos de Euzkalerria. Emplear todos los medios posibles para conservar el amor al País Vasco y a sus Fueros.

En el transcurso de los años, distintas personalidades desempeñaron el cargo de Presidente y entre ellas destaca D. Pedro de Amorrortu, que fuera también Presidente de la benéfica institución Euzkal Echea y miembro del Instituto Americano de Estudios Vascos, quien en ese glorioso desfile ocupa el primer puesto por haber ejercido la presidencia del Centro Laurak-Bat siete veces, computadas en períodos anuales.

Era tal el vigor y el empuje de aquellos compatriotas que, apenas transcurridos cinco años de la fundación, adquirieron un amplísimo terreno en la calle Independencia, entre Rioja y Caridad, invirtiendo 593.000 pesos. Allí surgió la famosa Plaza Euskara, coronada al plantarse en marzo de 1882 un retoño del Arbol de Guernika.

Desgraciadamente, ese retoño recibido con grandes muestras de jubilo, vivió tan sólo 21 años. La Plaza Euskara cesó en sus actividades y fue vendida, secándose el árbol al ser trasplantado el año 1903 en el terreno en que había de levantarse la nueva sede social. Con parte de la madera de su tronco se construyó un artístico sillón de bella talla, que vino sirviendo desde entonces para uso exclusivo de los presidentes de la entidad. En su lugar se plantó solemnemente otro retoño de un metro y medio de altura, traído de Guernika, que lleva en la institución 71 años convertido hoy en un roble gigantesco.

En 1937 por disposición municipal, motivada por el ensanche de la Av. Belgrano, fue demolido el edificio existente, ocasionando ello un paréntesis paralizante de sus actividades sociales, reanudadas tras construir el edificio actual, inaugurado el 21 de octubre de 1939. Ese ingrato, difícil y sacrificado período correspondió a la presidencia del patriota D. Sebastián de Amorrortu.

En el noble afán de forjar la conciencia nacional vasca, de formar e informar, al siguiente año de la fundación se comenzó a publicar un periódico titulado “Laurak Bat”, que atravesó diversas vicisitudes en su periodicidad y formato, con largas interrupciones; pero con renovados esfuerzos para cumplir con su misión.

Por iniciativa de Laurak-Bat se recibió en Buenos Aires un nuevo retoño del Arbol de Guernika que se plantó en mayo de 1919 junto a la estatua del vasco Juan de Garay, fundador de la ciudad, al que ésta le erigió un monumento en el año 1915.

A partir de la década del 40 se observa una impresionante revitalización, un resurgimiento vasco con larga proyección que se expande y perdura hasta nuestros días. Ello coincide con
la llegada de miles de inmigrantes que hubieron de abandonar su patria por causas dolorosas y trágicas derivadas de la Guerra Civil.

Por no disponer de mayor espacio se omiten muchas actividades, como las múltiples y valiosas exposiciones pictóricas realizadas, los homenajes rendidos a diversas personalidades, las visitas recibidas y lo relativo al juego de pelota, clásica y tradicional afición vasca que el Laurak-Bat desarrolla con gran intensidad, brindando soberbios espectáculos en el frontón local.

Los Estatutos sociales sufrieron no pocos cambios y modificaciones en los cien años que acaba de cumplir la institución, a veces por voluntad propia y otras por disposiciones legales. Es interesante destacar la llevada a cabo últimamente por la decisión soberana de los asociados. Dice así: “Formar un Centro de reunión para los naturales del país vasco, de uno y otro lado del Pirineo, para los descendientes de los nativos de dicho país, y para los argentinos”.

LL&Asoc